Kylian Mbappé quedó en el centro de una tormenta en China. En una entrevista para The Bridge, el delantero del Real Madrid bromeó sobre un meme que superponía su rostro con el de Mao Zedong, a quien llamó “dictador chino”.
El video se viralizó a fines de octubre. En China, Mao ocupa un lugar central en el relato histórico oficial. Por eso, la frase fue interpretada como una ofensa a la sensibilidad nacional.
La reacción fue inmediata y no se quedó en las redes. Escaló hacia las marcas, los medios estatales y la televisión pública. El impacto alcanzó tanto al futbolista francés como a la liga española.
Weibo, el punto de partida del boicot
Para las 14 del 27 de octubre, cinco de los diez temas más comentados de Weibo giraban en torno a Mbappé. El hashtag sobre la ruptura de Dongpeng con el jugador llegó al primer puesto, con unas 430 millones de visualizaciones.
Los usuarios exigieron que las empresas cortaran vínculos con el futbolista y pidieron boicotear al Real Madrid. Además, sus cuentas en Weibo y Xiaohongshu, con cerca de un millón de seguidores cada una, quedaron silenciadas o limitadas.
Patrocinios chinos: el golpe directo a Mbappé
La presión digital se trasladó rápido al terreno comercial. Dongpeng Beverage Group, Mengniu y Milkground anunciaron el fin de sus acuerdos con el jugador. Las tres justificaron la decisión con “cero tolerancia” ante ofensas al pueblo chino.
Medios españoles estimaron esos contratos en alrededor de 7 millones de euros. Sin embargo, las empresas no confirmaron montos, indemnizaciones ni condiciones de rescisión. Es una cifra periodística, no oficial.
El daño no terminó ahí. La imagen de Mbappé fue retirada de campañas publicitarias en China, incluidas marquesinas, autobuses y ascensores. CCTV, además, eliminó contenidos relacionados con el futbolista.
Las marcas globales, entre la cautela y el borrado
Las firmas occidentales eligieron otro camino. Dior, On y Hublot retiraron contenido promocional con Mbappé de sus canales chinos. Pero ninguna comunicó el fin de su relación comercial a nivel mundial.
On es el socio más expuesto. Lo nombró embajador global en septiembre de 2026 y mantiene con él un vínculo accionarial. Tras la polémica, sus acciones cayeron cerca del 4%, aunque esa baja no puede atribuirse solo al caso.
Analistas de Stifel advirtieron sobre ese riesgo. Según sus estimaciones, China representa cerca del 10% de los ingresos de On en 2026, y Asia-Pacífico alrededor del 21%. Oakley, en tanto, no tomó medidas públicas de distanciamiento.
LaLiga, sin CCTV en un mercado prioritario
El golpe más estructural lo sufrió LaLiga. CCTV, del grupo estatal China Media Group (CMG), suspendió desde el 26 de octubre las transmisiones del torneo. La medida incluyó los partidos de Mbappé y la publicidad asociada.
El viernes 30 y el sábado 31 no se emitieron Villarreal-Espanyol ni Atlético de Madrid-Levante. Según verificó EFE, la liga tampoco figuraba en la programación de CCTV para el domingo y el lunes siguientes.
El mercado chino pesa en las cuentas. Según una fuente de LaLiga citada por AFP, China y Estados Unidos financian la mayor parte de sus derechos internacionales de TV. Esos derechos fueron valorados en 748 millones de euros en la temporada 2024-25.
La apuesta por Asia no es nueva. Desde 2016, LaLiga adaptó horarios al mercado asiático para sumar audiencia y valor. En agosto de 2026 firmó con Migu un acuerdo para emitir 380 partidos por temporada hasta 2030.
Migu, la excepción con un veto selectivo
Migu, la plataforma digital de China Mobile, no replicó el apagón de CCTV. El viernes 30 transmitió Villarreal-Espanyol. Y durante el fin de semana conservó casi toda su programación.
La única excepción reportada fue Racing Santander-Real Madrid, previsto para este domingo 1 de noviembre. Migu lo retiró de su oferta, mientras mantuvo al Barcelona y al resto de los equipos. No se confirmó una cancelación del contrato.
Qué dijeron los medios oficiales chinos
La prensa estatal condenó el comentario, pero evitó repetirlo textualmente. Enmarcó el caso como una ofensa a los “sentimientos nacionales”. Y lo presentó como un límite para figuras y marcas extranjeras que operan en China.
China Daily, diario estatal en inglés, puso el foco en el costo comercial. Sostuvo que la frase había generado rechazo entre los aficionados chinos y amenazado las lucrativas relaciones comerciales del jugador.
En una columna titulada “Mbappé metió un gol en contra en China”, el diario fue más allá. Planteó que el delantero, acostumbrado a dejar rivales atrás, había quedado mal parado ante la opinión pública china.
El Global Times, vinculado al Partido Comunista, eligió un tono más duro. En un comentario en video evitó reproducir la frase: “Muchos chinos preferirían no repetirlo”. En un editorial apuntó también contra el Real Madrid por su larga tolerancia ante este tipo de conductas.
Disculpas que no revirtieron el daño
Mbappé pidió disculpas en chino, francés e inglés. LaLiga activó una unidad de crisis y su presidente, Javier Tebas, se reunió con el embajador chino en España. El Real Madrid también emitió un comunicado de disculpa.
LaLiga envió además una carta a CMG, sumándose a las disculpas. Desde Beijing, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, dijo que tomaban la disculpa “en serio”. Pero evitó decir si era suficiente o si se levantarían las suspensiones.
Los medios oficiales mantuvieron la presión. El Global Times extendió la crítica al Real Madrid por su tolerancia ante este tipo de conductas. José Mourinho, por su parte, afirmó que el club y el jugador daban por superada su parte del episodio.
Un riesgo que todavía no tiene cifra final
Hasta el 1 de noviembre, CCTV no había reanudado las transmisiones ni anunciado una fecha de regreso. Las marcas chinas ya habían rescindido y las disculpas no revirtieron el impacto económico.
Para LaLiga, el perjuicio es por ahora una pérdida de exposición y un riesgo, más que una cifra oficial. Si la suspensión se prolonga o se extiende, podría perder visibilidad, audiencia y capacidad de negociación en uno de sus mercados clave.